Copias de seguridad: lo aburrido que salva el negocio
Es el tema menos atractivo de todos y el único que un día decide si pierdes una tarde o pierdes la web entera. No hay término medio: cuando hace falta una copia, o existe o no existe.
Lo que de verdad suele pasar
Casi nunca es un ataque de película. Es una actualización que rompe algo, alguien que borra una página sin querer, un plugin que deja de funcionar o un impago del alojamiento que tumba el servidor. Cosas normales, y todas se arreglan en minutos si hay copia.
Tres preguntas que valen por todo
- ¿Cada cuánto se hace? Una copia de hace un mes te devuelve la web de hace un mes.
- ¿Dónde se guarda? Si está en el mismo servidor que la web, no es una copia: es el mismo problema por duplicado.
- ¿Se ha probado a restaurarla alguna vez? Una copia que nunca se ha restaurado es una suposición, no una garantía.
La que más falla es la tercera
Hay copias que se hacen religiosamente durante años y están corruptas desde el principio. Se descubre el día peor. Restaurar una de vez en cuando, aunque sea en un sitio de pruebas, es lo que convierte una carpeta de archivos en una garantía de verdad.
Qué pedir
Copia diaria, guardada fuera del propio servidor, con varios días de histórico y alguien que sepa restaurarla. Y que te digan cuánto se tardaría en volver a estar en pie. Si esa respuesta existe y es concreta, estás cubierto.