Por qué nadie puede garantizarte el primer puesto en Google
«Te ponemos el primero en Google.» Es una frase que sigue funcionando comercialmente porque suena a resultado concreto. El problema es que quien la dice está vendiendo algo que no está en su mano.
Ya no hay un solo Google
Los resultados cambian según dónde estés, qué dispositivo uses, qué hayas buscado antes y a qué hora sea. Dos personas en la misma ciudad pueden ver órdenes distintos para la misma búsqueda. «El primer puesto» no es un sitio fijo que se pueda ocupar.
Las reglas las pone otro y cambian solas
Google actualiza su forma de ordenar resultados continuamente. Nadie de fuera sabe exactamente cómo funciona, y lo que hoy sube mañana puede bajar sin que hayas tocado nada.
Depende de con quién compitas
Salir primero en «fontanero en un pueblo de dos mil habitantes» puede ser cuestión de semanas. En «abogado en Barcelona», compites con despachos que llevan años y presupuestos que no tienes. La misma promesa vale una fortuna en un caso y nada en el otro.
El truco de la promesa que se cumple sola
Cuando alguien garantiza el primer puesto, suele hacerlo sobre búsquedas que nadie hace: tu nombre comercial completo, o frases larguísimas y raras. Se cumple el contrato y no cambia nada en tu negocio. Pide siempre que la promesa se concrete en qué búsqueda exacta.
Qué sí se puede prometer
- Que la web esté técnicamente bien y Google pueda leerla sin obstáculos.
- Que exista una página por cada servicio y cada zona en la que trabajas.
- Que la ficha de Google Business esté completa y se mantenga.
- Que se mida de dónde llega la gente, para saber qué está funcionando.
- Que cada mes se te enseñe qué se ha hecho y qué se ha movido.
La forma honesta de decirlo
No es «te pongo el primero», es «trabajamos para que aparezcas cuando alguien de tu zona busca lo que haces, y te enseño con datos si va pasando». Suena menos, promete menos y es lo único que se puede cumplir.